Los rumores que indicaban que el rediseño de la carcasa del iPhone
para su versión 3G se debía, entre otros factores a la inclusión de un
nuevo sensor son ciertos, aunque el sensor no es exactamente para lo
que los usuarios esperaban.
El hueco dejado para este sensor en el iPhone 3G no es para una
cámara frontal, sino para un segundo sensor de proximidad, lo que
permite al teléfono ser más precios a la hora de activarse o
desactivarse cuando la unidad está en uso. El anterior sensor
disponible en el iPhone de primera generación ya funcionaba
perfectamente, lo que indica que en conjunto con este nuevo sensor se
podrían crear aplicaciones basadas en el nivel de detección conjunto de
ambos sensores, como por ejemplo, un sistema antirrobo del dispositivo.
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